Me vais a permitir que analice el paralelismo entre la actividad de social marketing con la actividad que realiza un dependiente de un comercio tradicional a modo de una representación de lo que es una jornada normal en la vida de Juan:

Juan Tienda es el dueño, empleado, analista, financiero, publicista, consultor de Frutería La Huerta.

Cada jornada, de lunes a sábado Juan se desplaza a primera hora de la mañana hasta el Mercado Central en busca de mercancía para reponer en su tienda. Necesita proveerla de las frutas y verduras básicas en el consumo de su clientela, pero también echa un vistazo a los productos de temporada y también a aquellos otros productos que aunque no tengan mucha demanda le hacer tener un componente diferenciador respecto a su competencia. El ir todos los días hasta allí le permite hacer un seguimiento de la evolución de los precios, ver novedades de productos, calidades diferentes y previsiones para los próximos días.

A las 9 llega a su local de poco más de 15 metros cuadrados. A la derecha el mostrador con una amplia estantería en la parte de atrás, llena de cajas de frutas y verduras, en la izquierda otra estantería con productos no perecederos, principalmente conservas y productos de primera necesidad, que no son sus ventas principales pero sí resultan un complemento importante en sus ingresos, y una solución milagrosa para sus clientes cuando necesitan un recurso de última hora. Los mejores productos que ha traído hoy los colocará cuidadosamente frente a la cristalera que da al exterior, e incluso alguno de ellos los colocará en el exterior de la tienda.

Revisa los carteles con los precios, y añade dos nuevas ofertas en un hueco que aún le queda en la fachada, entre el resto de anuncios de ofertas permanentes, el anuncio del gato desaparecido de una vecina del barrio, un cartel de la parroquia, etc.

Durante todo el día Juan Tienda irá atendiendo a su clientela con un trato agradable, les hará recomendaciones, oirá sus quejas sobre la última compra, y como compensación les regalará perejil o una pieza para que prueben un producto que normalmente no lleven. Se pondrá al día de las novedades del barrio, y tendrá que estar atento a quien ha ido solo a hacer la compra y le molesta tener que esperar más tiempo por oír conversaciones que no le interesan.

A última hora de la mañana Luis, ayuda a Juan, llevando un par de pedidos que le han hecho por teléfono y el de dos clientes que han dejado la compra para que se la llevase.

A eso de las 8,30 Juan Tienda hace la caja, ordena la mercancía y echa el cierre de su tienda hasta el día siguiente.

Si ahora situásemos a Juan en lugar de una tienda tradicional como responsable de social marketing de una mediana o pequeña empresa veríamos que las tareas que tendría que realizar serían básicamente las mismas:

1.- Revisaría las novedades que hubiese en la web, así como en su empresa como productos a incorporar en sus redes.

2.- Tendrá su escaparate e interior, web y redes sociales, exponiendo lo mejor de sus productos o servicios, procurando exponer novedades y diferenciándose de su competencia.

3.- Tendrá que mantener una comunicación continua con sus clientes y usuarios de la red, en este caso por escrito, escuchando, proponiendo y dando solución a las quejas.

4.- Buscará colaboradores que le aporten valor añadido a su actividad.

5.- Evaluará el trabajo realizado y preparará las próximas tareas.

El principal paralelismo entre las dos actividades se centra en la relación continua con los clientes y en satisfacer sus necesidades, indistintamente de que se trate presencialmente o a través de la red.