Hasta hace muy poco tiempo teníamos grandes audiencias (no muy exigentes), concentradas en pocos medios (aunque nos pareciesen muchos y nos costase ajustar el plan de medios al presupuesto) y con unos productos relativamente diferenciados de la competencia. A día de hoy tenemos audiencias mucho más reducidas (y muy exigentes), repartidas en múltiples medios y plataformas que a su vez se van reproduciendo, y con unos productos cuyos aspectos diferenciadores son cada vez menos perceptibles desde u