Recientemente la agencia de publicidad estadounidense McCann Worldgroup publicaba un anuncio a toda página en el Times y el Daily Telegraph en el que señalaban que estaban orgullosos de anunciar que acababan de perder un cliente, que en realidad tenía fecha de caducidad ya que se trataba de los Juegos Olímpicos de Londres.

McCann ganó la cuenta de los Juegos Olímpicos 2012 en el 2009 derrotando a la británica WPP Group pasando a ser responsable de lo que ha sido el proyecto más grande de la comercialización en la historia británica al ser la responsable no solo de la parte publicitaria, sino también de la promoción, relaciones públicas y comunicaciones digitales. Ésta era la primera vez que la empresa responsable de los servicios de marketing formaban parte del selecto grupo de proveedores de nivel 3 de un comité organizador, del que formaban parte en este caso Airwave, Atkins, Boston Consulting Group, Crystal CG, Freshfields Bruckhaus Deringer LLP, McCann Worldgroup, Populous y Trident. Es decir se encontraban en el corazón mismo de la organización.

Ahora bien, como señala el titular, han perdido un cliente importante y así lo reflejan en el texto del anuncio: “Después de cuatro años dedicados a entregar un éxito en Londres 2012, nuestro trabajo aquí está hecho. Es un momento emocionante, porque ahora tenemos una brecha de tamaño olímpico en nuestra lista de clientes. Tenemos la esperanza de llenarlo con marcas que quieran llegar más rápido, más alto, más fuerte. Y con los clientes que no usan tanta Lycra.”

Ésta es la máxima de toda agencia de publicidad, y de todo negocio diría yo, cuando se pierde una cuenta importante y ante la dificultad de encontrar otra de similar tamaño se deben encontrar varios clientes que ocupen ese hueco permitiéndonos mantener nuestra estructura y nivel de crecimiento. Eso es lo que McCann tiene claro. De lo contrario significaría una contracción de la agencia y con ello una pérdida de la posición conseguida.