Nuestra estrategia de posicionamiento como marca debe responder a un análisis en profundidad de nuestro producto, de nuestros competidores, de nuestras fortalezas y nuestras debilidades. A partir de él definiremos unos objetivos realistas.

Nuestra marca no va a ser muy diferente a las demás, no tendremos unos costes muy diferentes, deberemos utilizar canales de distribución similares a la competecia y conseguir que nuestro mensaje sea oído, percibido, captado,… no será tarea fácil.

Por ello para tener éxito y conseguir una posición óptima deberemos:

1.- Conseguir destacar esos matices que nos puede diferenciar de los demás.

2.- Trasladarlos a los potenciales clientes: transparencia, optimismo y simplicidad.

3.- Conseguir interactuar con nuestros clientes, mantener una relación de confianza que permita conseguir la mayor fidelidad posible. Resulta mucho más fácil y ventajoso mantener un cliente que conseguir uno nuevo, ¿entonces por qué muchas veces actuamos contrariamente? En unos casos será a través de las relaciones personales directas o aprovechando las oportunidades que nos ofrecen las redes sociales.