Una de las principales consultas que recibimos en la consultoría de marketing es cómo lograr un buen posicionamiento. La respuesta que el cliente recibe siempre es la misma, todo depende de SEO y SEM, dos herramientas básicas del marketing digital. Ambas pueden lograr aumentar el tráfico hacia tu web y colocar tu sitio en las posiciones más privilegiadas. La tarea, si bien no es en exceso complicada de realizar, sí que exige ciertos conocimientos especializados.

Ahora bien, una idea es clara: lo que no aparece en un buscador de internet, en este caso el favorito, Google, sencillamente no existe para el universo digital, con independencia de la calidad de tu web o de lo prestigiosa que pueda ser tu empresa. Entonces, merece la pena invertir en la experiencia de una agencia de marketing en la cual sabrán trabajar tanto el SEO como el SEM, y conducir tu negocio hacia la meta, esto es, el éxito digital.

SEO y SEM, ¿qué son?

A simple vista la mayoría de quienes trabajamos en cierta cercanía con empresas de marketing, identificamos qué es o en qué consiste el SEO. Sin embargo, cuando pretendemos llevarlo a la práctica, a menudo comprobamos que el concepto no siempre resulta tan sencillo de aplicar. Más lejos nos queda conocer la segunda herramienta primordial del buen posicionamiento, el SEM.  Aunque esta última no nos resulta tan familiar, sin duda, es igual de importante.

Es más, las dos deben ejecutarse de manera conjunta en un buen plan de marketing digital.

Vayamos por partes. El SEO consiste en la utilización de palabras claves, denominadas “keywords” en el argot profesional. En realidad, no son otra cosa que una serie de palabras que, estimamos, todo usuario de internet, o la mayoría de ellos, escriben en el buscador cuando solicitan información acerca de un tema que les interesa. La tarea exige disfrutar de una dosis de empatía, situarse en la piel (o más bien la cabeza) del usuario y adivinar qué palabras son las que emplearía cuando pretende buscar información  sobre la cual hemos escrito en un post o en un blog. El objetivo: que nos encuentre, esto es, que internet le lleve hacia nosotros. Las keywords, cuanto más específicas sean, mejor. Hay que afinar bien con ellas, démonos cuenta de que son como las palabras mágicas que abrirán la cueva de Alí Babá, y por lo tanto, no nos vale cualquiera. Si usamos palabras muy generales, el usuario nunca nos hallará. Lo mismo sucederá si empleamos palabras muy extrañas o poco usuales.

semEl SEM, por otro lado, consiste en el juego de los enlaces patrocinados. El ejemplo más evidente es Google Adwords, aunque hay muchos otros. Tú pagas una cantidad de dinero para que el sitio o el buscador muestre el enlace a tu web. Evidentemente, el SEM resulta más rápido, sencillo de cumplir y efectivo, ya que tienes automáticamente la labor hecha, una vez hayas abonado el pago. Sus resultados se obtienen en un plazo notablemente más corto que con el SEO, por eso los novatos, a menudo, se conforman únicamente con él.  Error.

Aunque, según la profesionalidad y calidad de tu SEO, hay quienes deciden dejar en un segundo término el SEM, teniendo en cuenta cuál es el fin y propósitos de las agencias social media, aconsejamos siempre la conveniencia de que en un plan de marketing digital el SEO y el SEM vayan de la mano. Solo de este modo lograremos aumentar eficazmente el tráfico hacia nuestra web. Se trata del paso primero e imprescindible para llegar al cliente y enfrentarse con éxito al resto de competidores en el mercado