Antes de meternos en faena, es importante comprender la fortaleza que da a las empresas una campaña de marketing digital SEM bien orquestada.

Tanto es así que, recurrir a una consultoría de marketing para desarrollar planes y estrategias a medida de cada cliente, empresa o situación competitiva, se ha convertido en práctica habitual y recomendable. También es importante respaldar dichas estrategias con una agencia social media que se ocupe de gestionar una campaña en medios sociales. El resultado de la conjunción de esos factores busca producir un efecto de expansión multidireccional del producto o servicio en cuestión.

Una vez entendido por qué las empresas destinan tantos recursos y efectivos a una campaña SEM, es necesario definir el término: el SEM es capaz de conectar la oferta justo cuando ocurre la demanda, es decir, muestra tus productos o servicios justo cuando el cliente potencial los está buscando. En definitiva, se responde a una necesidad. ¿Hay alguna acción de marketing digital más potente que ésa?

Google Adwords, la reina de las campañas SEM

En nuestro país la palabra SEM es prácticamente un sinónimo de Google Adwords, su dominio en el mercado de anuncios en buscadores es prácticamente absoluto (98%). Si a eso le sumamos que el 82% de búsquedas realizadas en Internet se hacen con el buscador de Google, es lógico pensar que el primer paso de la campaña sea darnos de alta en Google Adwords.

A partir de aquí, es necesario definir algunos parámetros importantes como la moneda, la hora, el país en el que nos encontramos… Es recomendable añadir también el tipo de red donde nos anunciaremos, bien fuera mediante una campaña de búsqueda (SEM), o bien sea en display.

La elección de múltiples opciones como, por ejemplo, la posibilidad de destinar campañas para distintos dispositivos o incluso sistemas operativos, hace que se produzca una segmentación y que, por lo tanto, acotemos el cerco a nuestro perfil de usuario final.

Google Adwords ofrece mucha flexibilidad en lo referente a fijar el presupuesto de campaña, adaptándose a todos los bolsillos. Lo más habitual es recurrir al coste por clic, cuyo precio depende de un sistema de pujas en el que se compite con otras empresas.

Para exprimir al máximo el rendimiento de nuestro coste por clic es importante establecer extensiones de anuncio, ubicación, teléfono, redes sociales… De este modo conseguimos hacer más visible nuestro anuncio.

La elección de las palabras clave, fundamental en una campaña SEM

El siguiente paso es la creación del anuncio en sí y la elección de las palabras clave. Ese es un punto especialmente delicado y por el que muchas empresas deciden poner su presupuesto en manos de una agencia de marketing que se encargue de seleccionar las palabras clave que conformarán la campaña, así como su posterior seguimiento y optimización mediante la medición del nivel de calidad de los anuncios y las conversiones obtenidas.

Si a pesar de los riesgos se opta por seguir la campaña adelante por cuenta propia, es vital la utilización de herramientas como el planificador de palabras clave, que proporciona orientaciones e información para posteriormente cruzarla con Google Trends y determinar cuál de estas tienen un mayor volumen de tráfico.

Añade también palabras negativas, es decir, palabras que chocan frontalmente con los objetivos de tu negocio y juega con los distintos tipos de concordancia de palabras clave para generar más impresiones y que estas sean más relevantes.

La gran variedad de aspectos que hay que controlar en una campaña SEM requiere de un catalizador que dirija el cúmulo de esfuerzos hacia la dirección adecuada, por ese motivo se recomienda solicitar a los servicios de empresas de marketing que se dediquen a ello, primero porque su experiencia significa tu tranquilidad y segundo porque, muy probablemente, no dispongas del tiempo que demanda una campaña de ese calibre.